Testimonio de Esequiel Megoza

Mi nombre es Esequiel Megoza, actualmente preso en el Centro de California Correctional Facility en Soledad, Ca.

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Nací en 1980 y crecí en un hogar con padres amorosos que eran de México. Aunque mi crecimiento de juventud fue bueno, a la edad de 14 años fui atraído a las calles. Empecé a salir a fiestas donde se encontraba el alcohol y pandilleros, y empecé a cambiar mi moda de vestir y adopté poco a poco las maneras de la cultura de pandillero. Del alcohol y marijuana empecé hacer el cristal, robando de casas, peleándome y cargando pistolas en donde iba. Estaba haciendo nombres en las calles y ya para la edad de 16 era parte de una pandilla.

En el 2001 mi hijo nació, fuera del matrimonio. Tres meses después de su nacimiento fui arrestado por intento de asesinato relacionado de con las pandillas, fui sentenciado a 40 años de por vida por atento de asesinato y cargo de pistola. Parte de mi sentía temor porque fui sentenciado a 40 años de por vida y otra parte sentía orgullo por el “respeto” que recibí del barrio. En el dormitorio de 64 personas estaba un cristiano que invitaba a los demás a oración y estudios bíblicos todas las noches. En una de esas noches fui a las oraciones. Después de esa noche empecé a ir a la iglesia donde cristianos de afuera venían a ministrar. Me acuerdo de que hablaban sobre pandillas, drogas y como esa vida lastimaba a nuestra familia y comunidades. Sentí que hablaban sobre mi vida, y sabia que Dios me estaba convirtiendo por la palabra que hablaban por esos hermanos. Sentí eso profundamente y se me salieron las lágrimas. Le pedí al Señor Dios que me perdonara y ayudara a cambiar. Eso fue en noviembre 22, 2001.

Esa misma noche me acuerdo de que había una junta con los pandilleros, Casi 30 de ellos, y esa noche me pare y testifique sobre mi cambio y aceptando a Cristo como Señor y Salvador, y que ya no me conocieran como pandillero. Algunos no les pareció y hablaban de mí, pero otros me animaban que continuara en este nuevo cambio y que no con un pie adentro y otro afuera. Que tenia que estar completamente adentro en esta caminada con Cristo. Se que hice la decisión correcta, y le doy gracias al Señor Jesucristo, hoy y siempre, por darme las fuerzas de empezar de nuevo y no ver atrás.

Un día, me enteré de que la madre de mi hijo quería terminar y empezar su vida con otra persona. Era un dolor dura para mí. Pensaba en como tenia 20 años y no saldría hasta tener 60 años. Pensaba en cómo no estaría por mi hijo y verlo crecer, protegerlo y ayudarlo en sus batallas, y verlo graduarse y un día tener sus propios hijos. Pensaba en mis padres y si estuvieran vivos al salir, y quizás no podría estar en su funeral si fallecerían. Nunca me puse a pensar sobre estas cosas al verme en la vida de las pandillas o cuando o cuando cargaba pistolas y ahora estaba pagando las consecuencias. Quizás arruiné mi vida tanto que no podía esperar que Dios me ayudara. Pero me acerque a Dios en lugar de alejarme de el leyendo la Biblia. El Señor me llamo y con arrepentimiento clase a el y me ayudo con mis dudas y ira. Me acerque as a Cristo. He aprendido como Dios usa las cosas dolorosas de la vida para acercarnos a él, para aprender como confiar en él. Hasta cuando uno no comprende las cosas que pasan en nuestras vidas.

Cuando pienso de mi vida vieja, le doy gracias a Dios que las cosas malas que no me molestaban me molestan hoy. No tenia problema lastimando a otros o robando a otros, pero Cristo ha cambiado quien soy hoy, y como me siento y como pienso sobre mi vida do otros y la vida en total. Claro, paso por momentos difíciles, pero Cristo esta conmigo siempre y tengo paz y seguranza. Cuando caigo corto de la gloria de Dios, no es aceptable y hago el esfuerzo de ser mejor. Le pido al Señor que continúe removiendo todo que no he agrada. Estoy asombrado con lo que Dios a hecho por mi y se que hay mucho mas por lo que va hacer en mí.

Quiero cerrar con partiendo como Dios ha escuchado mis oraciones por mi hijo. Va a la iglesia y planea ir al colegio, enseña respeto y amor por su mama, y se aleja de las decepciones de las pandillas y drogas. No puedo expresar mi agradecimiento al Señor por escuchar mis oraciones por mi hijo. No tengo idea cuando saldré de la prisión, pero si se que el Señor es mi Pastor y siempre me guiara a donde debo de estar.


Escrito por:

 J Patrick Griffin Jr