Testimonio de Jason Dalby

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Mi nombre es Jason. Yo nací en el año 1973 y crecí en una casa de clases media en Hesperia, California. Yo nuca conocía a mi padre, pero mi madre se volvió a casar y mi Nuevo padre nos adoptó a mi Hermana y a mí. mi mama trabajaba en un racho cerca y yo empecé a trabajar con ella cuando yo tenía 12 años, cuidando caballos y ayudándole a ella con diferentes cosas. Yo de verdad disfrutaba esos tiempos en el rancho.
Al ser un adolescente yo me sentí atraído por la vida de las fiestas. Yo empecé fumar marihuana y tomando alcohol y juntándome con personas que valorizaba el placer del momento. A los 17 años deje la escuela porque a la vez no le mire importancia, y yo fui a trabajar por un negocio que pagaban un poco arriba del mínimo.
Por los diez años siguientes yo trabaje tiempo complete e iba los fines de semana a las fiestas. En el 1998, a la edad de 25 años, yo fui arrestado dos veces por manejar bajo de la influencia del alcohol. Después de segunda DUI mi licencia fui suspendida y la corte me ordeno asistir a las clases de DUI. Yo fui a las clases porque tenía que ir, pero cuando mi licencia fue restaurada yo volví a manejar borracho, sin pensar como yo puse las vidas de otras en peligro.
Un viernes en la noche de junio del 2000 un amigo de nombre Paul y su esposa invitaron a mi novia Christy y a mí a un BarBQ en el patio de atrás. El niño de Christy estaba con nosotros, y cuando él y los otros niños de las parejas jugaban en el patio, nosotros disfrutábamos de una noche de verano con buena comida y conversando y con mucha cerveza.
Como a las nueve y media Paul y yo nos fuimos en mi pickup Dodge a recoger algunas cosas a una tienda local. Cuando veníamos de la tienda yo estaba manejando en una calle vieja del desierto, disfrutando mi conversación con Paul y sintiendo el aire fresco del verano que entraba por las ventanas abiertas. Mas adelante en la noche yo mire un signal de alto, entonces yo baje la velocidad. acercándome a la intersección, yo mire a lado izquierdo y al derecho, entonces yo empuje el pedal hasta al piso y sentí la emoción de la aceleración. Yo no note a un pequeño Ford escort acercándose por el lado del pasajero y con el derecho de pasar. Dentro el escort fue una mujer de 26 años de nombre Wendy y su niña Kimberly de seis años. Iban de regreso a su casa venían de una fiesta de cumpleaños.
Cruzando la intersección yo iba mirando casualmente por el parabrisa a la carretera hacia adelante cuando de repente yo sentí un poderoso impacto con un ruido tan fuerte que yo casi no lo puedo describir. La cabina de mi troca, con Paul y yo dentro, fuimos separado del resto del vehículo y aventados 200 pies. Yo estaba aturdido y confundido, pero estaba todavía consciente. Yo oía a Paul quejándose fuerte, y yo me le quede mirando a él, para figurar que era lo que justamente paso.
Yo me baje de la cabina y me pare en la calle. Una mujer corrió hacia mí por una casa cercana y ella gritaba, ¿“o Dios mío, que paso?” en este momento yo todavía no procesaba lo que había pasado, entonces yo me senté en la calle mirando hacia el suelo. Una pequeña multitud se juntó a mi alrededor, y yo oído a alguien decir, “Dos personas están muertas.” Cuando yo oí esto, yo cerré mis ojos y me desmayo.
Yo desperté en el hospital y un hombre con una Mirada muy dura en su cara vino al lado de mi cama y me dijo que era un detective. “yo necesito hacerte algunas preguntas, “él me dijo. Yo moví mi cabeza y lo miré a la cara. El me pregunto repetidas veces si yo era el chofer de la troca. Yo le asegure a el que yo era. ¿Después de algunos minutos él se acercó cerca y dijo con disgusto en su voz, “? tu saben que mataste a una mujer y a su niña de seis años?”
Cuando yo escuche esas palabras, yo exclame, ¡“ay Dios mío!” yo volteé mi cabeza y empuje mi cara contra la almohada, llorando incontrolablemente. Se miraba horrible para que fuera verdad, pero yo sabía que, si era verdad, yo no podía hacer nada por la muerte y destrucción que yo había causado.
Me dieron dos cargos de muerte y me sentenciaron a quince años con vida. Durante los procedimientos en la corte los miembros y familiares de Wendy y Kimberly subieron como testigos en el banco y lloraron al hablar de su dolor y su perdida y su enojo. Yo no puedo describir la vergüenza y la impotencia que sentí al yo escucharlos a ellos, uno por uno.
Cuando yo llegue a prisión yo me quería suicidar. Yo miraba a Kimberly en mi mente, sosteniendo algunas clases de juguete y hablándole muy contenta a su mama, sin saber que esa noche un hombre borracho usando su troca de 4,500 libras como un arma. En mi egoísmo y agonía no miraba ningún otro camino solo el suicidio. Lo que me salvo a mí de eso fue un compañero de celda Cristiano quien me hablo de la misericordia de Dios y los que significaba porque Jesucristo murió en la cruz. Mi compañero de celda me estaba llegando a mis pensamientos con sus palabras acerca de cristo, y un día yo sentí algo completamente Nuevo en mi Corazón. Yo lloré a Dios en oración, confesando las cosas horribles de mis pecados y pedí por su perdón y su misericordia y l fuerza y sabiduría para empezar una nueva vida.
Dios me concedió lo que yo pedí en oración, y cambiando mi vida a su amor y cuidado y su voluntad para mi yo empecé a sentir que yo tenía un propósito y un significado en mi vida. Yo ya pensaba para mí mismo como un monstruo. Aunque yo siempre voy a acarrear en mi alma el dolor de hacer matado dos hermosas e inocentes personas, a través de la sabiduría que Cristo me provee yo voy a usar este dolor como motivación en una manera positive.
En algunos días después de que escribí esto yo voy a ser liberado de prisión después de 17 años. Yo voy a salir para dar de regreso. Cuando yo era joven y vivía descuidadamente, yo estaba consciente de algunas personas que fueron muertas en la calle por una persona manejando borracho, pero yo nunca pensé que a mí me pasara, que yo me convierto en un asesino de gente inocente. Yo sacaba de mi mente la realidad cuando yo escogí manejar borracho, yo estaba demostrando que poquito me preocupaba la seguridad de otros. Yo estaba demostrando con mis acciones y mi egoísmo que no me importaba eso. Por eso yo te invito a que consideres si estas tomando y manejando, estas jugando a la ruleta rusa con las vidas de otras personas. Nada más continúa tirando los dados y a lo mejor algún día tu tendrás una historia como la mía para contar.


Escrito por:

 J Patrick Griffin Jr.