Testimonio de Ryan Hammer

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Yo soy un hispano de 44 años, sirviendo doble-vida por violencia cometida inspirada por las pandillas cuando tenía 22 años. yo crecí en los Ángeles en un barrio infestando de pandillas con mi madre y mis dos hermanas mayores. Aunque mi padre todavía vive, yo no tengo recuerdos de él. Yo no sé casi nada de él.

Mi madre nos amaba profundamente, pero ella llegaba a casa exhausta y no tenía tiempo ni la energía para invertirla en nosotros de la manera que ella verdaderamente quería. yo seguido miraba que ella oraba, como un tierno ángel ofreciéndole toda su confianza a Dios, y eso me impuso en mi a Dios en mi conciencia y me puso en su presencia. Pero mi preocupación a hacer aceptado en las calles y la atención de otros pesaba más fuerte que mis pensamientos hacia Dios o a mi madre o a cualquier cosa.

Desde temprana edad yo me sentí atraído a las casas de los vecinos donde había un padre sentando con su familia en la meza y abrazar y jugar con sus niños. Pero cuando yo tenía seis años un joven en una de esas casas encontró maneras de yo estar a asolas con él. El hacía cosas conmigo y lo hacía ser como que era un juego, recompensándome con un helado o galleras y diciéndome a mí que yo era un amigo especial y que él me tenía confianza. Aunque yo no lo entendía, yo sabía que algo estaba mal con lo que el joven estaba haciendo, pero yo no dije nada de esto porque yo me sentía confundido y avergonzado por eso.

En el cuarto grado empecé a juntarme con miembros de pandillas mayores que yo en las calles. yo hacía esto porque yo buscaba ser aceptado y quería atención, y como niño yo me sentía fascinado por el modelo falsos de los pandilleros que se miraban muy impresionantes y les daban mucho respeto en el barrio. A la edad de 13 años yo tuve mi primer arresto, por un robo de carro. Por ese tiempo yo estaba convencido que la escuela era una pérdida de tiempo y que yo podía ganar más dinero vendiendo drogas que trabajar decentemente.

Cuando yo crecí y estaba más activo en la pandilla local, me dieron el nombre “Gatillo” porque todo el tiempo cargaban una pistola y en numerosas ocasiones lo usé con los miembros rivales de otras pandillas. Cuando fui subiendo mi estatus en las calles, sentí que había encontrado mi lugar en la vida, y la aceptación, La aprobación, y adonde pertenecía. Todo esto estallo un día en el 1995 cuando balaceé a dos hombres porque me sentí insultado. Uno de esos hombres murió, y cuatro meses después yo fui arrestado y empecé mi largo viajé en prisión.

Un día en la cárcel del condado me di cuenta de que un preso tenía cargos de molestar sexualmente a un niño. Le di una paliza, imaginándome a una persona que me hizo a mi lo mismo dejándome a mí un bochorno inmenso. Después de eso le pegue a otro preso y los guardias me castigaron condenándome a solitario donde yo tenía una biblia pequeña. solo en esa celda con nada más que varas y paredes que mirar, empecé a pensar en la clase de sentencia que iba recibir. También empecé a pensar como seguía la vida en las calles sin mí, y ahora que significa que yo el catillo del barrio? las personas que traté de impresionar continuarían con sus vidas, y todos parecido muy ridículo y muy triste que sean estresado bastante. Un día abrí la biblia y empecé a leer. Al empezar a leer las escrituras, especialmente el salmo y la historia acerca de Jesús, ahora me doy cuenta de lo que he hecho con mi vida y el sufrimiento que yo cause a otros. Algo ha cambiado dentro de mí, y yo no entendía por completo esto, pero yo supe que Dios me estaba atrayendo hacia él. llorando al Señor en oración, y confesando mi vergüenza y mi remordimiento y pidiéndole que me perdonara y me ayudara. Al estar orando, yo creí que Dios me aceptaba a mí, y que no era muy tarde para mí para experiencia su salvación. Yo me sentía sorprendido de que Dios tuviera esa clase de misericordia en una persona que no la merecía.

Un día alguien me hablo a mí, “Hey, Gatillo” pero como que no se escuchó que me hablaba a mí. En ese momento fue como que “Gatillo” era un nombre falso para mí, y yo sabía que eventualmente yo podía quitarme ese apodo y regresar al nombre que mi madre me había dado al nacer. Después de haber sido sentenciado yo fui trasferido a una prisión muy dura llamada. “Alto Deserto”. cuando un líder de la pandilla pregunto cómo me decían, yo dije, ” mi nombre es Ryan.” por muchos años yo trabaje duro para construir mi reputación como “Gatillo,” pero en ese día por la influencia de mi Señor y salvador Jesucristo yo públicamente me separe yo de esa identidad que yo había trabajado duro para construir. Al yo introducirme a mí mismo como Ryan y identificarme con los cristianos en vez de con los miembros de la pandilla, yo sabía que estaba experimentando el poder del Señor en las palabras del Señor cuando él dijo, “Si tu continuas en mi palabra, tu eres mi discípulo en cierto: y tú vas a saber la verdad, y la verdad te hará libre” (JN 8:31-32). yo me libere de la prisión mental y de pensar que yo necesitaba probarme a mí mismo hacia otras personas. aunque yo todavía estoy luchando, como cualquier otro cristiano lo hace, yo sabía que yo me he convertido en una nueva persona y eso es lo que cuenta y no lo otros que dicen de mí, si no lo que Dios dice.

Al yo continuar en Cristo, algunas veces las cosas privadas que me avergonzaban desde mi niñez continuaban atormentándome a mí, pero atreves de experimentar el perdón de Dios, aunque fueron horribles mis crímenes de muerte y atento de muerte, yo fui capaz de aceptar el perdón y perdonar y sentirme liberado de esa carga.

Yo hubiera querido al ser un adolescente yo me hubiera tirado a los pies de cristo que el solo me hubiera salvado a mí de la decepción de las pandillas o de las drogas y la criminalidad. Yo no puedo regresar el tiempo, pero con todo mi corazón y mi alma yo traigo mi testimonio para esos que aún son jóvenes, y para esos que ya no son jóvenes, porque nunca es muy temprano oh muy tarde para cambiar por las decepciones del mundo y poner tu fe y tu esperanza en Jesucristo el Hijo de Dios. Si tu todavía no lo conoces a él como tu Señor y salvador, y te animo que compasión y convicción do deje otro día sin arrepentirse y creer en él.


Escrito por:

 J Patrick Griffin Jr.