Testimonio de Victor Mendibles

Mi nombre es Victor Mendibles, actualmente preso en el Centro de California Correctional Facility en Soledad, Ca.

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Mi nombre es Victor. Yo crecí en un buen lugar en el condado de Riverside, criado por una tía y un tío quienes me amaron y cuidaron. En el año 2005 yo me gradué de la preparatoria, con mi familia y mis amigos se alegraron. Yo estaba en el colegio y tenía un buen trabajo en un supermercado donde yo esperaba ascender a la gerencia. Mi novia, Crystal, a quien amaba mucho, firmo con otra persona para que yo comprara un GMC Canyon 2006 nuevo. Yo estaba disfrutando mi vida, y nunca estuve en problemas con la ley.

Una mañana en noviembre del 2006, unos pocos meses después de mi cumpleaños número 20, yo desperté a un día normal con Crystal preparando el desayuno con unos pancakes de moral azul con plátano, uno de mis favoritos. Nosotros pasamos la mañana juntos, disfrutando la compañía del uno del otro. Alrededor del mediodía mi primo Ted llamo con buenas noticias. Su esposa había dado a luz un bebe saludable. Yo dije, Esto llama a una celebración, así que él y yo acordamos de vernos en la casa de nuestra tía y nuestro tío con licor de Mickey’s Malt que cada uno trajo. Ted era siempre el que animaba la fiesta, y a mí me gustaba cuando estábamos juntos, así que bese a Crystal de despedida y me sentía grande cuando iba manejando por la ciudad.

En la casa, Ted y yo fuimos al garaje y empezamos a tomar forty-ouncers(cuarenta onzas). Nosotros preparamos un barril con tubo y Ted presumia que el podía tomarse las 40 onzas. Yo vertí una botella entera dentro el embudo, entonces me pare atrás para ver. Yo me estaba riendo fuerte porque su cara y sus ojos se estaba abultando como los de un sapo, pero él se tomó todas las 40 onzas. Yo presumía que podría hacer lo mismo, así que nosotros preparamos el tuno y empecé a tomar, pero esto era demasiado y la cerveza se derramo toda sobre mi playera. Nosotros nos caímos riéndonos, entonces nos sentamos compartiendo chistes a historias mientras tomábamos los licores Mickey’s uno tras otro.

Temprano en la noche, cerca de las seis, la cuñada de Ted lo recogió para llevarlo a casa. Esto fue inteligente de Ted no intentar manejar el mismo. En por mi cuenta mía, yo me quede en la cochera con nada más que hacer que seguir tomando. Cerca de 20 minutos después, Crystal llamo de central comercial donde ella había ido a compras para Navidad tempranas. Ella supo de inmediato que yo estaba borracho y dijo algo así como, “será mejor que tú no te subas en esa camioneta mientras estas así. Le dije “No estoy borracho, pero ella lo sabía bien, y cuando la conversación comenzó a volverse en una discusión ella dijo, “Estoy en camino”.

Yo colgué y corrí a mi camioneta. El centro comercial estaba solamente a un par de salidas de la autopista y sabía que Crystal estaría ahí en un minuto. Yo no quería enfrentarla, así que arranque sin un particular plan. No estaba prestando mucha atención a hacia donde iba, y no estaba prestando mucha atención a la carretera. Tenía una Mickey abierta en mi mano derecha y vi hacia adelante una luz cambiando a amarilla.  Yo estaba a buena distancia de la intersección, pero golpee al acelerador y levante la botella para darle un trago grande. La camioneta se movia rápido y vi que la luz se cambia a roja, pero ya estaba demasiado cerca así que entre…

Abrí mis ojos y escuché.  Oi un constante ‘beep…beep…beep…’. Mire fijamente algo y enfoque mis ojos. Esto era un tubo corriendo de mi brazo izquierdo y una bolsa en un palo al lado donde estaba acostado.  Esforcé intensamente mi cerebro, tratando de poner la situación en orden. Luego todo comenzó a regresar. La intersección. La luz roja. En mi mente no pude ver nada después de la luz roja, pero recordé el sonido de estrellándose vidrios y metal aplastándose.

Saque mi mano derecha hacia mi cara, pero me sorprendió un tirón en mi muñeca. Miré y vi que me esposaron a la cama. Despues de un minuto, volteé la cabeza y vi a un doctor caminando hacia mí. Dije, ¿Qué paso?”

Me miro con ojos caídos y note los rasgos de edad en sus mejillas. “Has tenido un horrible accidente”, dijo. ‘pero estarás bien”.

Antes de que yo pudiera decir algo, dos hombres se aproximaron del otro lado, uno usando un uniforme de policía y el otro un traje. El hombre con traje me dijo que el nombre de el era Magana y que él estaba con la oficina del fiscal. Él dijo “yo tengo algunas preguntas que hacerte, pero primero el oficial te leerá tus derechos.”

Me sentía nervioso, pensando que estaba en un problema serio por manejar borracho y quizás destruyendo alguna propiedad en el choque. Después de que me leyeron mis derechos, yo le pregunte a Magana, “Que golpie?”

“Otro carro.”

Yo mire fijamente y respire profundo. Unos pocos segundos pasaron. ¿Yo no quería hacer la pregunta, pero al final yo dije, “lastimé a alguien?”

“Si.”

“Grave?”

El asentio con la cabeza.

“Una persona?”

“Dos.”

Yo mire fijamente su cara, buscando por alguna señal que él estaba solamente tratando de asustarme, y que realmente no lastime a nadie. Despues de algunos momentos incomodos de silencio, supe que era verdad, lo que me estaba diciendo terribles noticias y que necesitaba saber el resto. ¿Pregunte “Que tan mal están heridos?”

“Ellos están muertos.”

En ese momento, mi presentimiento de quien era yo se estrelló. De repente ya no era un jovencito disfrutando de fiesta con toda mi vida entera enfrente de mí. Ahora yo era un asesino. Personas estaban muertas. Nada podría ser nunca lo mismo.

Mas tarde ese día yo fui puesto en una silla de ruedas y metido en un cuarto donde vi a Crystal. Nosotros tuvimos solamente unos pocos minutos. Mi cara estaba muy vendada y podía ver en su cara lo indefensa, la pena y el miedo. Yo vi que ella fue una víctima de mi conducta. Una mujer que me amo, quien se preocupó por mi–ahora lastimada tan fatalmente y tan injustamente.

Despues de la visita, de regreso en mi cama del hospital yo llore incontrolablemente. Solo un año antes había sido un niño feliz en preparatoria. Mi familia y amigos estuvieron tan orgullosos de mí el día de la graduación. Ahora yo era un asesino y nadie de los que me querían podía estar allí para ayudarme. Yo nunca me imagine que yo podía sentirme tan perdido, tan solo y tan asustado.

Cuando llego mi día en la corte, uno de los testigos era una mujer de 15 años de edad quien había visto el choque y corrió al carro de la víctima. En el estrado de testigo, la niña describió como fue cuando ella llego al carro y vio a una mujer apachurrada en el asiento del pasajero, y los ojos de la mujer estaban totalmente abierto. La niña dijo que ella movió su mano para adelante y para atrás frente de los ojos de la mujer que seguía mirando hacia delante sin pestañar. Entonces la chica en el estrado se emocionó y dijo “Mientras miraba a sus ojos pensé: “Esta mujer está muerta.” Yo nunca olvidare esas palabras.

Las dos personas que yo mate estaban casados eran esposo y esposa. Ellos eran ancianos. Ellos tenían hijos adultos y nietos. Yo les quite mucho la mirada a estas personas quienes no me hicieron nada malo a mí.

Yo fui condenado por dos cargos de muerte y he estado ahora en prisión por diez años. El número del código penal para muerte es 187.       En mi vida de fiesta yo escuchaba canciones de rap hablando sobre “187”. Recuerdo usándola como música para entretenimiento, como si el numero187 fuera algo aceptable. Pero en realidad el número 187 significa aquellas personas que mate, el sufrimiento de sus hijos y nietos, a quien le mate sus sueños, Mi familia a quienes hice sufrir con mis acciones al igual que la niña de 15 años, y otros quienes presenciaron que dos personas fuera asesinadas por mi imprudencia y mi egoísmo. 187 para mi es Crystal, a quien le mate su sueño.

Esto no fue un “Accidente”. Esto fue crimen. Cuando tomé el volante borracho, mostré lo poco que me importaba la seguridad y el bienestar de los demás. Converti mi vehículo en un arma mortal mientras no pensaba en las personas que yo estaba poniendo en riesgo. Puedo decir “Lo siento”, y yo realmente lo siento, pero eso no quitara que otros sufrieran por mi elección criminal de manejar cuando estaba borracho.

Durante años después de llegar a la cárcel sufrí un tormento extremo por la culpa de haber matado a dos personas hermosas e inocentes. Lo que comenzó a librarme de ese tormento fue entender que Jesucristo murió por mis pecados, y que por la fe en Él podría comenzar a vivir con paz y nuevas fuerzas. Seguí luchando con la depresión y la culpa, pero un día estaba hablando de todo esto con un amigo llamado Patrick en el patio de la prisión, y me llamó por teléfono con su esposa Donnalee, quien me habló de una manera muy amable y fuerte sobre mi necesidad de descansar totalmente mi mente y el amor de Dios por mí y su perdón por el sacrificio de Jesús. No conozco otra forma de experimentar el verdadero perdón y vivir con paz, fuerza y propósito, sin importar cuán difícil e incómoda pueda ser mi situación de vida.


Escrito por:

 J Patrick Griffin Jr.